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lunes, 27 de febrero de 2012

Camino de Santiago, 13ª etapa




Hoy me levanto con la ilusión de llegar corriendo hasta Mérida y atravesar ese puente romano que tantos siglos ha visto ya pasar. ¿Habrá visto alguna vez una loca corriendo hacia Santiago?
Hoy es lunes, penúltimo día de mi puente, y voy a disfrutarlo haciendo unos cuantos kilómetros.
Aparco en Mérida, porque los horarios de autobús me vienen mejor hacer hoy al revés que otros días. Dejar el coche en la meta.
Espero en la estación el bus que me llevará hasta Torremejías, y desde allí partiré hacia el coche. La "jugada" me sale bien, porque me ahorro tener que esperar después en los andenes muerta de frío.
Mientras voy en el autobus veo trozos del camino por el que pasaré en unos minutos corriendo, y mirando por la ventana observo a un peregrino, lo cual me hace ansiar el ponerme ya en marcha.
El día está estupendo, demasiado primaveral. Eso me hace remangarme las mallas, porque al poco de empezar ya empiezo a notar los grados.
Al principio el camino transcurre paralelo a la carretera nacional, incluso a veces debo ir por el arcén. Pasan algunos coches, pero no es demasiado molesto porque a los pocos kilómetros me adentro ya en un sendero que me aparta bastante del ruido de los coches y del bullicio en la autovía, que se siente a lo lejos.
Nuevamente tengo que cruzar las vias del tren. Antes de ello me encuentro por fin con los primeros peregrinos. En este caso dos chicas alemanas. Me paro cin ellas para saludarlas y también para hacerme unas fotos. Me cuentan que vienen desde Sevilla y quellevan diez días caminando. Su meta es en Mérida. Una habla muy bien el castellano, la otra no. Y además van con muchas ampollas. ¡Pobrecillas, qué dolor! Miro mi reloj y según mis cuentas les quedan todavía algunos kms. así que llegarán medio muertas, tal y como una de ellas va arrastrando los pies.
Unos dos kilómetros más adelante veo y me cruzo con otro peregrino, va solo y su mochila debe pesar bastante. Lleva de todo. Le saludo al adelantarle pero no me paro porque la cuesta era tremenda y llevaba buen ritmo.
Algunos kilómetros de nuevo por carretera pero al momento me adentro de nuevo por carril. Por aquí los campos están sembrados y está todo más verde.
Y la verdad que se agradece, da más alegría y más vitalidad. Parece que te entra mejor el aire. aunque ya llevo pocas fuerzas, y más que por los kms. por la calor. Mucho tiempo sin sombra, pero bueno, ya me queda menos.
Hoy casi todo el tiempo es llano o bajando, a excepción de la cuesta en la que me encontré al peregrino. Los últimos kms son hacia abajo y eso me hace relajarme más y llegar mejor a mi destino. Cuando empiezo a ver Mérida a lo lejos, parece que las piernas cogen velocidad. Hoy no tengo prisa en llegar para coger el autobús. Llego cansada por la calor y la hora, pero con una felicidad inmensa por haber llegado, de coronar la meta de hoy. Me siento como esos romanos conquistando Emerita Augusta. Y ahí está el puente romano mirando mi hazaña y yo mirando sus piedras, su edad y oliendo su historia.
"Hac sono Mérida, cum meus pes pedis tu basis itaque spectare tu caelum, odor tu fabula itaque auscultare tu vita".

viernes, 24 de febrero de 2012

Camino de Santiago, 12ª etapa



Hoy es viernes y comienza para mí y otros andaluces el puente de Andalucía. Mis planes son salir hoy y realizar la etapa Almendralejo-Torremejías. Y si me va bien, realizar mañana otra etapa más.
Cuando salgo del trabajo a las 2, cojo el coche y me encamino hacia Almendralejo. Hoy es primer viernes de cuaresma, y no me paro a comer. Hoy pica algo más el sol, pero pensando en el parón del final de la etapa tengo que ir con algo para no enfriarme cuando termine de correr.
Empiezo la etapa cuando no son más de las 3,30 de la tarde.
No hay nadie por las calles del pueblo, y parece que estoy sola en el mundo, pues no se escucha nada. Regreso por la carretera que me llevó el anterior día hacia la localidad y se me hace eterno ese tiempo, hasta alcanzar de nuevo el camino.
Hace calor, y tengo que remangarme las mallas, pues llevo puestas las largas y mis piernas con unos cuantos kilómetros ya necesitan aire fresco.
El camino no tiene apenas sombra, siento que los brazos se van tostando, y se hace pesado tanto tiempo bajo el sol sin una sombrita para cobijarme. Aprovecho para beber un poco de agua cuando llego a algún árbol con unos centrímetros de umbría. me sabe a poco, y no puedo pararme mucho pues me quedan algunos kms todavía.
El camino se hace cansino porque a veces es demasiado llano y demasiado recto, y no se ve el fin del sendero.
Según internet entre uno y otro pueblo hay unos 10kms. pero empiezo a comprobar que hay un error o que nuevamaente me he equivocado, al salir por la misma entrada que tomé a mi llegada a Almendralejo. Más adelante descubro que quizás tomando la salida posterior sí que me hubieran dado esa distancia, pero ya no sirve lamentarse. Mis piernas finalmente vuelven a hacer más kilómetros de los que mi mente había dictado en un principio, y claro, psicológicamente me mata.
La recta sigue y perdura y nunca veo el final. Se hace a su vez más cansado el transcurrir de cada metro. No paro de mirar el reloj, el tiempo, los kilómetros alcanzados,...y ya va escaseando el agua. Hace mucha calor, la cara me arde, los brazos se me están quemando,...las piernas me piden la meta, pero no llega, no llega el final de la etapa de hoy.
Ya he pasado de los 13 kms y sigo sin ver cerca el final. Me queda sólo un trago de agua, y decido aguantar para los últimos metros, que a mi parecer deben estar ya cercanos.
A lo lejos veo el pueblo, pero sé que aún me queda un buen rato de zancadas. Intento recuperarme y animarme a mi misma. He salido hoy. Estoy haciendo una nueva etapa. Ya he realizado en mi aventura mi objetivo inicial. Estoy corriendo porque quiero. Me gusta correr. Estoy disfrutando. La etapa de hoy también la voy a conseguir.
...Y con estos pensamientos me voy acercando a Torremejías, y ya veo más cerca las primeras casas. Cojo un atajo. Cruzo por debajo de las vías del tren. El camino realmente te indica que más adelante está la entrada al pueblo, pero ya mis piernas llevan 15kms, y creo que no hago trampa por entrar antes y atajar por una calle más abajo. Llego por fin a Torremejías.
Busco la parada del autobús. Me da tiempo a tomarme un café y una napolitana. Hoy me lo he merecido. Estoy muerta de cansancio, pero muy feliz. ¡Gracias Dios mío!

viernes, 3 de febrero de 2012

Camino de Santiago 11ª etapa




Hoy es 3 de febrero y por tanto no trabajo por ser San Blas el patrón de Aracena. Durante este fin de semana se espera un frío espantoso, y toda España está en alerta por nevadas y bajas temperaturas.
En estas condiciones me levanto hoy temprano para realizar otro tramo del Camino de Santiago, y aunque en un principio tenía previsto hacer varias etapas durante el puente, al final el frío me hace cambiar mis planes y ser un poco menos ambiciosa.
Cuando salgo en el coche hacia Villafranca de los Barros, paso por tramos a las 9 de la mañana que marca -6º, y llevo la esperanza de sentir menos frío cuando llegue hoy a la salida.
En Villafranca sello la credencial de mi último día allí, y cuando me dispongo a salir ya el termómetro ha subido algunos grados.
Algunas personas me miran, como siempre, al verme correr por las calles con el frío que hace. Paso por el instituto que están en el recreo, y al ver a tantos jóvenes comiéndose esos bocadillos, me da una "envidia" especial. ¡Cuándo estaré comiendo algo calentito!
Durante todo el recorrido, como la etapa anterior voy corriendo entre vides y campos llanos. Al principio si me encuentro varios coches por el sendero. Es un tramo ancho, de muy buen piso y a veces con rectas de más de dos kilómetros.

El frío es horroroso. Se me cae la moquilla y ya he perdido la cuenta de los pañuelos de papel usados. Hace viento y cada vez que me tengo que sonar la nariz he de pararme, porque el viento no me deja sujetar bien el pañuelo. Voy hoy forrada y no entro en calor fácilmente, es más creo que ni llego a sudar en todo el tramo que realizo.

Hoy aplico mis oraciones por Sofía, por su salud y para que salga pronto de la UCI. Sofía es mi sobrina de tres años, que está con principio de neumonía ay lleva allí casi dos semanas.
Un poco más adelante recibo una llamada al móvil y es mi hermana para decirme que suben a Sofía a planta. Imaginaros qué alegría me da. Así que a pesar del frío continúo intentando rezar, y así hacer más llevadero el camino. También para dar gracias.

A veces el camino se hace demasiado solitario y también pesado por ser tan llano,(lo cual se agradece) y por no encontrarme a nadie. A unos 3km de Almendralejo me encuentro con un cabrero y le pregunto por la distancia que aún me queda hasta el pueblo. Me indica que sobre 3kms, pero mis piernas y yo misma nos damos cuenta que es casi el doble cuando finalizo la etapa.

No sé si no cogí el cruce que en un principio llevaba planeado o es que el buen hombre me indicó mal. El caso que "esos 3 kms" se hicieron eternos, el frío insoportable y mi nariz roja como un tomate de tanto sonarme.

En todos los sitios te informan que en este tramo de Villafranca de los Barros hasta Torremejías es aconsejable desviarse hacia Almendralejo, porque si no se hace muy pesado tantos kms. sin pasar por ninguna localidad intermedia. Yo sigo esas mismas instrucciones, más que nada porque no sería capaz de hacer 24 kms seguidos de un tirón, que es la distancia que hay entre esos pueblos.
Desde el cruce en el que tengo que desviarme hacia Almendralejo, veo a dos peregrinos andando hacia Torremejías, pero ya me quedan distanciados y no puedo hacerme la foto con ellos. Siempre he querido hacerme una con los primeros peregrinos con los que me encontrara.
Desde ese cruce hasta el pueblo, me quedan como tres kms y es por ello que cuando llego, mis piernas están no solo cansadas sino congeladas.
He llegado a Almendralejo, he pasado mucho frío, sigo sintiéndolo, tengo ganas de una estufa, de más abrigo y de sentarme calentita. esta vez he sido prevenida y llevo una sudadera atada a la cintura para colocármela una vez finalizada la etapa. ¡¡Menos mal!! porque el frío aprieta.


Me hubiera gustado comer en el pueblo y después continuar. haber hecho noche en algún albergue y hacer la etapa hacia Mérida al día siguiente, pero el frío es demasiado y elijo el camino fácil.
Me voy hacia la estación de autobuses para regresar en bus hacia mi coche, pero antes me paro a degustar un menú, de esos que a los peregrinos resucitan. Y cuando pruebo esa sopita calentita, mi cuerpo empieza a saborear otras comodidades.

viernes, 13 de enero de 2012

Camino de Santiago, 10ª etapa

Después de creer que esta etapa iba a ir de nuevo acompañada e incluso llevaría coche escoba para esperarnos en la meta de hoy, al final debo ir de nuevo sola. Hubo cambio de planes, y también cambio de día.
Me dispongo a hacer la etapa desde Zafra hasta Villafranca de los Barros. En total más de 18kms. Nunca he corrido tanta distancia y no sé si llegaré a la meta. No sé si seré capaz de recorrer tanta distancia sola y si mis piernas aguantarán tantos kilómetros.
Llevo hoy zapatillas nuevas, pues con las que corría antes resulta que no eran de running, aunque me las vendieron como tales. Mi última etapa me dañé las rodillas y todo fue de las zapatillas.
Empiezo por las calles de Zafra buscando la Torre de San Francisco desde donde sigue el camino de Santiago.
La tarde está estupenda porque no hace demasiado frío hoy. Se está nublando pero eso me viene bien porque creo que no me dará tanta calor. De hecho el camino no tiene árboles que den sombra, hubiera sido agotador con tanto sol encima.
El camino va siempre entre campos, casas y fincas. Por él transcurren muchas personas, unos que van a trabajar en esas tierras, otros a caballo, otro con sus perros...siempre me voy encontrando gente. Menos en los kilómetros intermedios que parece que voy sola en el mundo pues no se escuchan ni perros ni coches. La carretera se ha quedado alejada, y solo veo a mi alrededor vid.
Me llama la atención que durante este trayecto no me encuentro ningún azulejo de la concha. Sólo cuando recorro los últimos 4 kms. cerca de Villafranca, empiezo a ver esa maravilla plasmada en cerámica. ¡Qué alegría dar verlas!
Otra cosa curiosa es los dos pozos que me encuentro al lado del camino. Me asomo a uno de ellos y tiene agua. Son cuadrados y están abiertos.
Me viene un olor inmenso a margarita, y miro hacia la izquierda y observo un campo minado de flores. Parece que ha nevado pues está todo blanco cubierto de margaritas. Me recuerda a los campos en Aroche, que en enero ya empiezan también a florecer y se cubren los campos de un manto blanco.
Los primeros kilómetros se hacen siempre más pesados, pues mientras se va calentando el cuerpo el tiempo pasa pero no así los kilómetros.
No os he dicho que a tres kms de Zafra paso por Los Santos de Maimona. Por fin llego al pueblo que en mi anterior etapa tenía previsto llegar. Cruzo todo el pueblo y se me hace un poco pesado, pues no veo la hora de salir de él. La gente me mira, pues hay un entierro y van mucha gente por la calle. Me da un poco de corte pasar delante de todas esas personas, pero como voy siguendo la flecha, ésta te lleva siempre a la Iglesia del pueblo y para no perderme no busco otra opción. Cuando salgo del pueblo llevo casi cinco kms. Voy pensando en mi llegada a meta, en la hora, en si seré capaz de llegar,...Aún me falta mucho y prefiero seguir dando pasos a pensar tanto.
Las peores cuestas de hoy ya las he dejado atrás, con lo cual lo único que tengo que hacer es mantener un ritmo constante y seguir que el gps siga aumentando su kilometraje.
El sendero tiene rectas inmensas. Veo a lo lejos un ciclista que se acerca. Nos cruzamos y nos saludamos.
Durante el recorrido paso por dos antiguas y derruidas ermitas, bastante grandes. Me imagino que en tiempo tuvieron que ser importantes, para estar en el camino y para encontrarse en medio de la nada.
Sigo mirando el reloj y poco a poco voy llegando a los 10kms. Miro hoy mucho el reloj porque si llego antes de las 6,45h. podré coger el autobus que me lleve a Zafra donde he dejado mi coche. Si no es así tendré que esperar dos horas al próximo. Intento no obsesionarme con el tema y me concentro en sólo seguir dando pasos.
Mi objetivo ahora es llegar a un cruce en el que hay que cruzar las vias del tren, la carretera nacional y pasar por debajo de la autovía. Si llego allí, sé que llegaré a Villafranca. Si no mal recuerdo en internet indicaban que ese cruce está a 13kms y algo. Cuando voy llegando a esa suma de kilómetros llego justamente a ese cruce y me pongo muy contenta. Ahora sé que llegaré, aunque no sé si a la hora que quiero, pero eso ya no depende sólo de mí.
Toda esta ruta está muy bien señalada, no hay lugar al equívoco, así que me alegro y doy gracias a los encargados de ir señalando el camino.
Me voy quedando con poca agua, y mis piernas notan ya un cansancio especial, pero siguen moviéndose, aunque a veces no sé cómo.
Cruzo las vías del tren, llego a la carretera N-630. Voy corriendo por ella unos metros, hasta que se me indica que cruce a la derecha y que pase al carril que me llevará a Villafranca. Veo un cartel en la carretera que indica que se encuentra a tres kms. y tengo la tentación de seguir por la carretera para llegar antes, pues ya son más de las 6h. y según mis cálculos por el carril me quedan 4kms. Pero se me va rápido este pensamiento porque yo he venido a hacer el Camino de Santiago y no a coger atajos. Así que sin darme tiempo ni a pensar sigo por el sendero de tierra. Sé que tengo menos de media hora para hacer esos 4kms. Pero a la vez me relajo y pienso que es mejor disfrutar del momento y no pensar que pasará dentro de media hora. Así que empiezo a disfrutar sabiendo que gracias a Dios voy a conseguir una vez más realizar una ruta del camino corriendo, y sin saber cómo aún, mis piernas van a soportar una cifra que jamás antes había superado, 18,440 kms. Ya se ve Villafranca de lejos. El cielo está nublado pero el sol ilumina todas las casas, y como si pareciese algo divino, "veo la luz al fondo". De pronto me veo una cuesta inmensa de larga y de las que van subiendo lentamente. De las que te dejan ya caos. Tengo que parar unos segundos para tomar aire. Bebo. Ya sólo me queda un trago de agua. Respiro profundamente y pienso "¡eso está hecho!". Empiezo a subir y cuando llego de nuevo a un llano intento apretar un poco más. "Tengo que llegar, tengo que llegar". Son las 6.20h. y ya veo las primeras calles, y a lo lejos el cuartel. Sé que la parada de autobuses está cerca. Cruzo la carretera, la rotonda, y me encamino hacia la primera calle del pueblo. No quiero parar de correr hasta que no pise la primera acera que me encuentre. ¡Por fin he llegado! Estoy pisando la acera.
Pregunto a varias niñas por la estación y me indican. Al momento se me acerca un ciclista y me pregunta: "¿qué problema tienes?" Y al mirarme me dice sorprendido:"¡Tú eres la que me he cruzado corriendo!" Le contesto que sí que soy yo y que quiero ir a la estación. El chico me indica y me dice que está a 500 metros. Salgo a correr, porque ahora sí que no quiero perder el autobus por nada del mundo. El chico está como yo, que aún no me lo creo. Estoy realmente sorprendida. Y muy, pero que muy contenta. ¡Gracias Dios mío!

miércoles, 4 de enero de 2012

Camino de Santiago, 9ª etapa



Han pasado ya muchos días desde mi última salida, entre unas cosas y otras no he podido continuar mi camino. Hoy decido seguir y me levanto con ganas de correr y de hacer una buena rodada. Quiero llegar hasta Los Santos de Maimona, así que me esperan 13 kms de aventura.
Salgo desde Medina de las Torres. Llego ya cansada, no sólo por el viaje y la carretera, sino porque hoy que estoy de vacaciones y es día laboral he decidido sellar mi credencial por los pueblos que he ido pasando anteriormente, ya que en ninguno de ellos conseguí que me pusieran el sello. ¡Por fin lo consigo! Aunque en algún lugar fue más difícil que en otro, al menos llego a la salida de hoy con la credencial al día.
Sobre las aceras me empiezo a encontrar las primeras señales. Me desvío de las recomendaciones que he visto por internet, puesto que las señales me alejan de la carretera. Más adelante me daré cuenta de mi error, pues cojo ruta equivocada.


A la salida del pueblo pregunto a unos hombres que pasean bajo el sol radiante casi primaveral del 4 de enero del 2012. Me indican hacia un sendero que va paralelo a la vía del tren.
El camino hoy es feo, seco, sin apenas árboles por no decir que casi ninguno.
Las vías del tren siguen a mi lado, pero hoy nos separa una malla.
Se escuchan de lejos los coches que van por la carretera que conduce hacia Puebla de sancho Pérez y Zafra. Pienso en la tranquilidad del campo y de la paz que respiro alejada del ruido de esos motores.
Llego a una bifurcación, no veo ninguna señal hoy, ni una sola flecha amarilla ni azulejo de concha. Decido seguir paralela a la vía del tren, sé que tarde o temprano llegan a Zafra.
A lo lejos cuando llevo 5kms veo un pueblo. Medina de Zafra está a 8 o 9. Pienso que es Zafra y me pongo contenta, pues voy a buen ritmo.
Mis rodillas van fatal, me duelen mucho y el dolor se hace cada vez más intenso. Tanto que estoy deseando llegar a Zafra y terminar por hoy la etapa. Se me hacen muy duros cada uno de mis pasos, porque cada vez me duele más y aguanto menos el dolor. Adios a la opción primera de llegar a Los Santos. Eso implica que mi próxima ruta será horrorosa de dura.
Y mientras voy pensando en estos pésimos sentimientos y en la desilusión de tener que para antes de los previsto, voy acercándome al pueblo. Pero a medida que me voy acercando no se me parece en nada a Zafra.
Mis presentimientos se hacen realidad cuando llego al pueblo y veo las primeras casas. Se trata de Puebla de Sancho Pérez, y no de Zafra. ¡Qué desilusión más grande! porque las rodillas me duelen muchísimo.
Pregunto a un hombre cómo llegar a Zafra por el camino de Santiago y me indica hacia la dirección que yo traía. Se me hace un mundo volver hacia atrás para tomar la calle que me ha indicado. No estoy para volver ni para intentar atajar caminos intentando orientarme entre las calles de un pueblo que desconozco, así que decido continuar por la carretera hacia la salida hacia Zafra. Eso supone hacer una vuelta tremenda y realizar más kilómetros de los debidos. Mis rodillas protestan,...y lo hacen con razón.
Cuando por fin llego a la salida del pueblo dirección Zafra veo varias señales en la carretera que me indican que siga por esa vía. Después ya en casa compruebo por mi cuñado y también por internet que no es esa ruta.
Hay dos kilómetros entre un pueblo y otro, pero a mí me parecieron la maratón. No veía la hora de llegar, y parecía que me alejaba en vez de acercarme.
De nuevo llego a una bifurcación y le pregunto a un hombre que va en bici cuál debo coger para llegar antes a la plaza de toros. Sigo las indicaciones y continúo corriendo.
Ya casi llegando a las primeras calles del pueblo me alcanza un hombre corriendo y al explicarle mi aventura y mi necesidad de llegar a la plaza de toros, me acompaña gentílmente y me va dando conversación durante esos minutos que vamos juntos. Se me hace así menos pesada mi llegada a la meta de hoy. ¡He llegado a Zafra, aleluya por mis rodillas!

sábado, 17 de diciembre de 2011

Camino de Santiago, 8ª etapa

Hoy sábado aprovechando que mi amiga Carmen va a estar en Medina, decido ir a hacer la siguiente etapa, la que va desde Valencia del Ventoso hasta Medina de las Torres, y al finalizar la etapa ella me podrá llevar a mi coche.
Hace mucho frío, y voy abrigada. El viento es espantoso y hace que no entres en calor tan fácilmente.
Comienzo el camino, y me parece como los días anteriores, precioso. Los campos están verdes y llenos de luz. Hoy he comenzado la etapa más tarde y se nota que el sol calienta un poco más, aunque muy poquito.
Voy siguiendo las anotaciones del la web mundicamino, que la verdad me ayudan mucho. Aunque la primera cancela verde que dicen que me encontraré, ya no es verde, es negra. Voy con mucho cuidado para no perderme, porque mi cuñado junto con otro se perdieron con la bici por este tramo.
Cada vez me va gustando más por los sitios que voy pasando. El camino es una pasada.


Hoy he decidido que voy a dedicar mis oraciones de mi peregrinaje por mi familia, y con vuestro permiso, especialmente por mi hermana Mª Loli para que Dios le ayude en su nueva etapa. Bueno, no os he dicho, que cada vez que puedo voy rezando. No siempre puedo, porque a veces el cansancio me aturde. Hoy he podido, en algunas ocasiones.

Llego al río Bodión. Las indicaciones dicen que lo pase por las piedras. ¡Pero madre mía! qué difícil, es imposible. Lleva mucha agua y no sé por donde pasar. Me mojo un pie, me pincho con los juncos. Me vuelvo a pinchar con una zarza. Voy por la orilla buscando por donde pasar, ningún sitio veo adecuado. por fin me decido y me quedo sobre una piedra sin atreverme a dar el siguiente psao. Se me hace lejano el siguiente apoyo. después de mucho pensar, no sé si desatarme los zapatos y pasar descalza o buscar otra alternativa. El agua está congelada. Me decido y salto, y tengo suerte. He llegado a la siguiente piedra. Pero me vuelvo a encontrar con el mismo problema, aunque con una piedra diferente. Ahora es más chica y no me cabe el pie. No hay más remedio que mojarse. "¿Y si me resbalo y doy el culazo?" Llevo pocos kilómetros y sé que mojada no podré dar ni una zancada más. No lo pienso más y "¡allá voy!", he tenido suerte, ya voy llegando a la orilla.

¡Qué alegría verme en tierra firme. Busco la conchita que veía desde el otro lado de la orilla, y tanta alegría me da que me hago una foto con ella.


Tengo que pasar ahora una cancela, pero no soy capaz de abrirla. Encima pone que es una zona vigilada. ¡Madre, a qué todavía me detienen! No puedo abrir la cancela y tengo que saltarla. Apenas tengo fuerzas para auparme, pero finalmente lo consigo. A los 100ms vuelta a empezar, otra cancela. Pero esta vez se abre fácilmente.
Comienza una cuesta de "las malas". Debo dejar una casa a la derecha, ya ahí está la casa, pero dudo si debo seguir por el camino o pegarme más a la casa. decido seguir por el sendero marcado con rodadas de ruedas, y menos mal, no me equivoco. A los pocos metros la flechita amarilla.
La cuesta es tremenda, sigue y sigue y no acaba.

Por fin llego a un cruce de caminos y me encuentro con otra conchita. Las piernas se me han quedado flojas, de tanto subir, cuando comienzo a ver otra cuestecilla. Para colmo me sale un cerdo corriendo detrás mía. ¡Qué horror! Más no puedo apretar y el muy tontaina me obliga a ello porque no hay manera que pare de correr. ¿Quién los entrena? ¡Para mí quisiera yo esa fuerza! Le tiro varias piedras, y ya por fin me deja respirar.

Llego de nuevo a la vía férrea, aquella que crucé con María. Ya sé que me voy acercando al objetivo.
Comienza una bajada que me viene muy bien para descansar y reponer fuerzas. De nuevo llego a un río, pero antes tengo que pasar una valla, y no hay manera de abrirla. Tengo casi que arrastrarme para pasar por debajo.
Las piedras para vadear el río, muy sucio por cierto, están mejor que las del río Bodión, aunque claro, no tiene la misma belleza. al cruzar a la otra orilla, ya se´que me faltan sólo 3 kms. Llevo 8 y medio, y ya saboreo la meta.
No sabía yo que aquellos últimos kilómetros iban a ser tan pesados. comienza una cuesta que dura dos kms. Para colmo, el terreno varía, y está totalmente embarrado, con lo cual se pega a la suela del zapato y aumento varios centímetros. Además de subir, lo cual ya notan mis piernas, debo soportar la pegajosa arcilla que cada vez está más adosada a mis zapatillas y que voy notando por el peso. Se hace casi imposible correr, las mallas se me llenan de barro por todos sitios. Loas zapatos están asquerosos. Pero miro mi reloj y va quedando menos.

No se divisa ni una sola casa, solo campos. Da un poco de agobio no ver la meta en el horizonte a pesar de saber que vas por el camino adecuado, pero se te hace más eterno y más cansino.


Miro de nuevo el reloj, y la cuesta ya debe ir acabando, estoy llegando a los kilómetros previstos. Y tras una torre de la luz, diviso por fin el campanario y a su alrededor las casitas blancas y bajas de Medina. ¡Lo he conseguido, gracias Dios mío!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Camino de santiago, 7ª etapa


Hoy es miércoles, único día entre semana que no tengo "obligaciones". En Aracena está lloviendo, chispeando. Mando mensaje a mi hermano y en Segura no. Así que no me lo pienso y paso de la siesta y me visto decidida a ir a por mi 7ª etapa. aunque hago varios intentos, nadie me puede acompañar hoy. así que me voy nuevamente sola en mi coche.

Lo dejo aparacado justo en el sendero donde el día anterior habíamos trazado la meta.
La tarde está maravillosa, con mucho sol, y nubes lejanas. Nada que ver con la tarde en Aracena.

Me voy muy abrigada porque hace frío, aunque rápidamente me empieza a sobrar casi todo. Voy buscando el camino hacia la izquierda de la carretera a dos kms de mi coche, y por fin diviso la primera concha del día.
El sendero promete, pero pronto me veo sin saber bien hacia donde ir. Llego a una cancela en la que se puede leer "Los Cuchilleros" y coincide con mis datos, pero pasar la cancela tal y como indica la señal no me apetece mucho pues hay muchas vacas y todas mirándome, como queriendo saber si me decido o no a entrar, para salir ellas detrás mía supongo. Intyento abrir la cancela y con la misma la vuelvo a cerrar. ¡No soy tan valiente! Me las ingenio para poder llegar a la cancela que veo a unos 100 metros evitando las vacas. Me salto la pared, doy un rodeo, me vuelvo a saltar otra, y cuando creo haberlo conseguido me encuentro con una alambrada. Vuelvo a saltar por un tramo derruido. Y vuelvo a encontrarme con el mismo problema, más vacas, más vacas que me miran.

Me desespero. Veo que el sendero sigue en el horizonte. En ese horizonte entre vacas. pero lo siento, no puedo y decido volver sobre mis pasos para volver a la carretera y hacer hoy el tramo por ella.

Antes de volver hacia atrás pienso que quizás recortando campo a través en linea recta llegue a la carretera, y así lo hago. vuelvo a saltarme se un campo a otro por las paredes de piedras que los limitan. Menos mal que en Extremadura no hay demasiados campos vallados con alambradas, así es más fácil pasar.

Justo cuando llevo unos metros me encuentro con una señal amarilla que me indica que voy bien. Lo cual primero me da muchísima alegría y después me demuestra que la señal marcada en la cancela de "Los Cuchilleros" está equivocada, porque te hace creer que tienes que atravesar el campo. Y no es así, hay que coger hacia la derecha.

Llego al río Árdila, río que tenía anotado para traspasarlo. Se vadea por unas piedras y aprovecho mi alegría para hacerme unas fotillos sobre ellas.


Llego de nuevo a la carretera, ya ya sé que no hay pérdida, porque todo el trayecto es a través de asfalto, no hay otra opción marcada.
Paso por una ermita, muy blanca, muy bonita. Me ladran unos perros que están dentro de un campo, y yo sigo a lo mío, a dar una y otra zancada.

El final de la etapa se hace pesado porque termina en cuesta y es algo más de un kilómetro.

Como llego temprano al pueblo, Valencia del Ventoso, busco un bar para tomar un café. ¡Hoy me lo merezco! Le pregunto a unas mujeres dónde encontrar un bar. Me indican uno que me parece estar en el quinto pino. El gps me muestra que está tan solo a 300 metros. Se me hace eterno. Llego y está cerrado. No soporto la idea de quedarme sin un café, pues me dicen los vecinos asomados a sus puertas que si ese está cerrado, los demás tanmbién.

Al segundo sale la dueña del bar que va a abrirlo. Son las 6 de la tarde, hora de abrir-me dice ella. Luego me comenta que antes no va nadie.

Me tomo mi cafelito que me sabe a gloria. Le cuento a la mujer que he llegado corriendo y que necesitaba un café, además de agua, claro. Al contarle que estoy haciendo el camino, la mujer se ofrece para lo que necesite.

No me paro mucho, aunque la conversación es amena, porque debo volver al coche antes que anochezca, y ya son más de las 6.

Pienso volver andando, pero como la salida del pueblo ahora es cuesta abajo, me dejo caer, hasta donde llegue o hasta donde me canse. Sigo, sigo,...y ya decido volver todo el trayecto corriendo. Y menos mal, finalmente se me hizo de noche, pero ya veía mi coche de lejos.

Vuelvo en coche al pueblo, porque la mujer del bar me ha indicado que hay misa a las 7,30 y aún no he podido sellar mi credencial ningún día. Por el camino voy pensando que aunque aún es temprano, las 6,40h no me importaría quedarme a misa. Y así es como realizaría una etapa de peregrina total, con misa incluida. Llego a la iglesia y me indica un hombre que precisamente los miércoles no hay misa por la tarde, que son por las mañanas. "Mi gozo en un pozo". Ni misa ni sello en mi credencial.

De todas formas vuelvo contenta, he podido realizar una etapa más.